Música de Bizet, letra de Meilhac
y Halévy sobre la novela de Prosper Merimée.
Ópera en cuatro actos de princios del s. XIX
Ópera en cuatro actos de princios del s. XIX
¡Près des remparts de Séville
chez mon ami Lillas Pastia, chez mon ami Lillas Pastia,
j'irai danser la seguedille J'irai danser la seguedille
et boire du Manzanilla, et boire du Manzanilla,
j'irai chez mon ami Lillas Pastia. J'irai chez mon ami Lillas Pastia. !
chez mon ami Lillas Pastia, chez mon ami Lillas Pastia,
j'irai danser la seguedille J'irai danser la seguedille
et boire du Manzanilla, et boire du Manzanilla,
j'irai chez mon ami Lillas Pastia. J'irai chez mon ami Lillas Pastia. !
La acción transcurre en
Sevilla alrededor de 1820, el primer decorado nos sitúa en una plaza de esta
ciudad, ante la fábrica de tabaco donde trabaja la
protagonista. Uno de los primeros
temas es la célebre "Habanera", donde Carmen expone, sin tapujos, su filosofía
del amor, no exenta de ironía y con la oportuna desenvoltura de modales que
definen inmediatamente la psicología de la gitana. Carmen se fija en D. José, sargento del regimiento de Dargones, pero
éste, al contrario que el resto de los soldados, apenas se fija en ella pese a
sus insinuaciones.
Tras una pelea, José es el encargado de intervenir y detener a los implicados, entre los que está Carmen, la cual es encarcelada por el sargento, mientras, ella continúa su labor de seducción con la famosa "Seguidilla", hasta conseguir escabullirse del soldado.
Tras una pelea, José es el encargado de intervenir y detener a los implicados, entre los que está Carmen, la cual es encarcelada por el sargento, mientras, ella continúa su labor de seducción con la famosa "Seguidilla", hasta conseguir escabullirse del soldado.
La segunda parte comienza en la taberna de
Lillas Pastia, donde se canta y se baila "La chanson de bohème", con accelerando
y crescendo, es un tema de ritmo violento, con acompañamiento de tambor y
sistro, con los adornos de los instrumentos de madera, creando un clima de
enorme vitalidad, así como una atmósfera de agresiva lascivia. Aparece José,
tras haber cumplido el arresto por haber dejado escapar a Carmen, cantando a
capela da paso al diálogo entre los enamorados, la declaración amorosa de José
es un envolvente andante de delicado lirismo, en la que aparece el tema del
destino. Carmen queda fascinada y contunúa su labor seductora, conduciendo a
José hasta las montañas, donde se encuentran el amor y la libertad. El soldado,
trata de escapar y no quiere escuchar a la tentadora mujer, pero cuando se va a
despedir, aparece Zúñiga, y los celos de José le juegan una mala pasada. Al
final, el mundo independiente y falto normas de Carmen, triunfa sobre el del
hombre, rígido y ordenado.
El acto III comienza en una noche cálida y
perfumada en Andalucía, una noche sensual en la que acechan las pasiones que
estallarán inmediatamente. Se encadena el preludio con una marcha con coro que
describe el deambular de los contrabandistas por las montañas. En un breve
momento entre Carmen y José se advierte que las relaciones entre la pareja,
después de los meses transcurridos, no son tan felices, como parecía en el acto
anterior. Dos amigas de Carmen echan las cartas, mientras Carmen interroga al
destino, la música se torna dramática, cuando los naipes desvelan que ella va a
morir.
El final del acto es uno de los momentos más impreionantes de la obra, en la que aparecen reunidos los cuatro protagonistas, el torero Escamillo, a quien el soldado reconoce como su rival, Micaela, la jóven campesina amiga de José desde su niñez, su madre moribunda y Carmen, exponiendo el lado más agresivo de su carácter, con frases de una dureza casi masculina. La desesperación de José es aterradora, está perdiendo a las dos mujeres de su vida.
El final del acto es uno de los momentos más impreionantes de la obra, en la que aparecen reunidos los cuatro protagonistas, el torero Escamillo, a quien el soldado reconoce como su rival, Micaela, la jóven campesina amiga de José desde su niñez, su madre moribunda y Carmen, exponiendo el lado más agresivo de su carácter, con frases de una dureza casi masculina. La desesperación de José es aterradora, está perdiendo a las dos mujeres de su vida.
El acto IV comienza en una plaza sevillana
con la llegada de Escamillo, gitana y torero intercambian apasionadas
delcaraciones de amor, mientras José, oculto entre la multitud, acecha a Carmen.
En el dúo final, las dos personalidades, animadas por contrapuestos sentimientos
y motivaciones, se enfrentan con creciente intensidad, arropados por la música.
A las frases líricas, dulces y afectuosas de José, Carmen responde con réplicas
breves, cortantes y ásperas; en la parte central, las dos voces se funden
magníficamente: él renovando su amor, ella, obstinada en su
rechazo.En ese momento, José detiene sus
efusiones amorosas y, tímidamente primero, más estimulado después, hace la
terrible pregunta: "Tu ne m'aime donc plus?". En este momento, la tristeza que
invade la orquesta (cuerdas, trompa, clarinetes y fagotes) es lacerante. La
respuesta de Carmen es gélida y despectiva: "No, je ne táime plus".
Se escuchan procedentes de la plaza de toros los gritos de triunfo del torero y este es el golpe de gracia para José. Sus súplicas se convierten en amenazas. Carmen quiere ya quitarse de una vez al molesto José; tras haberse jactado públicamente de su libertad y de su amor por Escamillo, arroja por los suelos el anillo que aquel le había regalado, acompañando la acción de un injuriante "Tiens". En la partitura, esta nota es una simple nota negra, un mi natural agudo, pero dada su importancia dramática las cantantes suelen mantener la nota, dándole una enfatización agresiva. Los tres acordes hirientes que entonces se escuchan en el foso, con el colorido de los metales, parecen el anticipo de las puñaladas que acabarán con la vida de la gitana.
Ante el cadáver de Carmen, José cierra la ópera con la frase "Ah, Carmen, ma Carmen adorée!". La orquesta acaba en un seco y sonoro acorde final, que produce una sensación de plenitud y calma, la de la muerte.
Se escuchan procedentes de la plaza de toros los gritos de triunfo del torero y este es el golpe de gracia para José. Sus súplicas se convierten en amenazas. Carmen quiere ya quitarse de una vez al molesto José; tras haberse jactado públicamente de su libertad y de su amor por Escamillo, arroja por los suelos el anillo que aquel le había regalado, acompañando la acción de un injuriante "Tiens". En la partitura, esta nota es una simple nota negra, un mi natural agudo, pero dada su importancia dramática las cantantes suelen mantener la nota, dándole una enfatización agresiva. Los tres acordes hirientes que entonces se escuchan en el foso, con el colorido de los metales, parecen el anticipo de las puñaladas que acabarán con la vida de la gitana.
Ante el cadáver de Carmen, José cierra la ópera con la frase "Ah, Carmen, ma Carmen adorée!". La orquesta acaba en un seco y sonoro acorde final, que produce una sensación de plenitud y calma, la de la muerte.
LA ÓPERA FRANCESA MÁS UNIVERSAL LLEVA ARGUMENTO Y PERSONAJES ESPAÑOLES. BIZET NUNCA ESTUVO EN ESPAÑA , PERO SUPO CAPTAR TODO EL COLORIDO, LA PASIÓN Y LA POESÍA DEL AMBIENTE ANDALUZ, GRACIAS A SU ARDIENTE IMAGINACIÓN Y A SU SENTIDO DEL RITMO, DEL COLOR Y DE LA LUZ.En su breve vida, Georges Bizet conoció escasamente el éxito. El estreno de Djamileh, en 1872, fue recibido con enorme reticencia y alcanzó a penas las once representaciones, quedando olvidada y fuera de los repertorios hasta 1938, cuando se celebró el centenario del nacimiento de su autor. El público se entusiasmó y los críticos censuraron el wagnerismo del compositor. Siu la crítica le era hostil, en cambio algunos ilustres colegas, como Massenet, Saint-Saëns y Reyer, lo alentaron y elogiaron.L' Opèra Comique le encargó una obra, alegre y ligera, que sería, a la postre, Carmen, sobre libreto de Meilhac y Halévy. No se sabe a ciencia cierta cuándo empezó la composición, pero cabe presumir que fue antes de otoño de 1873 cuando se pensaban empezar los ensayos. A la empresa, no le gustó mucho en un principio, y obligó a introducir el personaje de Micaela, para "moralizar" un tanto la acción, llena de mujeres libertinas, contrabandistas y desertores. El estreno se postergó para la primavera siguiente. Se pidió una escena de ballet y un coro pintoresco en el último acto a fin de compensar la audaz solución del asesinato de Carmen a manos de D. José.


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