domingo, 24 de marzo de 2013


DEDICADO A MI MADRE QUE...de niño me daba una palma que había que llevar a bendecir, de adulto siguió igual acudiendo a su iglesia y el ultimo año de su vida, le lleve una rama de olivo, que también era costumbre en su tierra.



Recuerdo que al nacer el día las calles, plazas y balcones adornados de cobertores preparados para que el Domingo de Ramos tuviera la luz de estrenar colores.

Empezaba la metáfora de la vida del hombre que es la Semana Santa, un sueño de peinas y mantillas, de armados y nazarenos, caramelos, arte, religiosidad y sentimiento.

Llegados los primeros rayos de sol, el revuelo de las campanas, el aroma del azahar, hacia que todo fuera distinto en la mañana del Domingo de Ramos. Cientos de palmas infantiles, entre una chiquillería alegre que ese día tomaba el relevo de la Semana Mayor.



Palma Especiales



El Domingo de Ramos es el primer día de la Semana Santa, y si por algo se caracteriza en nuestra ciudad, al igual que otras muchas de la Comunidad Valenciana, es por la procesión de las palmas blancas, originarias de Elche, si bien cada vez se emplea más la palma verde y las ramas de olivo. Ese día se celebra la entrada de Jesús en Jerusalén a lomos de un borriquillo, preludio de su Pasión. Se hace una liturgia especial, realizando antes de la Misa la bendición de las palmas y ramos, usualmente en otro lugar distinto del templo, y leyendo el fragmento del Evangelio alusivo a la entrada de Jesús en Jerusalén. Luego tiene lugar una procesión hacia el templo, para evocar el entusiasmo con el que la gente recibió a Jesús.


Palma Solapa

 


Las palmas blancas eran las que antaño, y todavía hoy, marcaban las riadas de niños y adultos el día de Domingo de Ramos. Para la obtención de la famosa palma blanca se somete a las palmeras a un tratamiento cuyo origen se pierde en la memoria de los siglos. Las palmas blancas son obtenidas mediante el tapado o 'encaperutxat' de las ramas de algunas palmeras, generalmente los machos o hembras con producción de dátiles de escasa calidad. Las operaciones necesarias para este ‘encaperuxat’ se han ido transmitiendo, con mínimas variantes, a través de generaciones de palmereros en Elche.


Transcurridos los meses necesarios, las palmas ocultas a los rayos del sol y, por tanto, sin función clorofílica, aparecen al abrir el 'caperutxo' de color blanco amarillento. Tras su corte y cepillado son clasificadas, según su calidad y tamaño –las hay hasta de 4 metros-. Dado que estas operaciones se realizan con meses de antelación, las palmas se conservan en cámaras especiales, entre vapores sulfurosos, con el fin de conservar su frescura.


Algunas de ellas se destinan a palmas lisas, otras son trabajadas por manos artesanas y, mediante el rizado de sus hojas, se adornan con dibujos y figuras realizados con las blancas fibras vegetales, cruces, estrellas, trenzas y un sin fin de ornamentos que convierten las palmas en verdaderas obras de arte.

Palma Solapa


Las Palmas acompañan la procesión triunfal de la entrada de Cristo en Jerusalén, recordando la leyenda que indicaba que la "Palmera" se inclino para ofrecer sus frutos a María, durante la huida con José y su hijo Jesús de Herodes, Rey de Judea.




La "Palma Blanca" es un producto único en el mundo, y se desarrollo al principio del cristianismo en Elche, como elemento valioso para las celebraciones del "Domingo de Ramos" y diferenciador del resto de lugares, como la misma Jerusalén, en donde a Cristo se le recibe con la Palma Verde.





PROSERPINA DIOSA/VIRGEN 







La "Palma Blanca" posee un carácter de naturaleza fúnebre al estar asociada desde la mitología clásica al culto a la Diosa/Virgen Proserpina, Reina de los Muertos. El carácter funerario de este singular elemento fue asumido por el cristianismo, recogiéndolo posteriormente por los evangelios apócrifos asuncionistas que a su vez fueron motivo de inspiración de numerosos dramas sacro líricos medievales, como su exponente más representativo El Misteri D´Elx, en los cuales con grandes analogías, Dios envía en el más puro estilo de la mitología oriental, a un ángel portador de un ramo áureo, destinado a la Virgen próxima a su muerte, para que una vez producido su óbito, pueda en cuerpo y alma abandonar el reino de los muertos y ascender a los cielos.






Todavía permanece hoy la costumbre, cada vez más minoritaria, de colgar palmas en los balcones, lo cual antiguamente anunciaba, en unas épocas en la que la comunicación era escasa y difícil, que en esa casa donde se colgaba la Palma había algún joven, esto es, algún muchacho en estado de celibato si se colgaba la "Palma Blanca" lisa, o una muchacha en soltería si la Palma era rizada. Hoy se intenta transmitir también otro mensaje y es que en esa casa habita una familia cristiana.






1 comentario:

Amparo Andrés dijo...


Me gusta sorprenderme, con tus comentarios puntuales, sobre cualquier efeméride. Es bueno y gratificante, ese recuerdo y su explicación,que la mayoría de las veces, está adormecido en los pliegues de la memoria.Gracias por haber mostrado imágenes y haber escrito sobre el Domingo de Ramos, que tanto ha significado en nuestra infancia y en nuestra adolescencia. ¡Qué lástima que se estén perdiendo valores y no nos demos cuenta, del vacío que va "llenando" nuestra existencia.
Amparo A. M.